lunes, 13 de diciembre de 2010

UN AÑO

¿Cómo lo hizo Willy Fox en 80 días? 
Sigo sin saberlo… porque a esto lo llaman el billete de la vuelta al mundo, 
pero, lo grande que es el mundo para que en un año sea suficiente.
¿Sabes los juegos en los que te va apareciendo el territorio 
conforme vas avanzando? 

Es lo mismo cuando viajas, 
y lo que más te intriga no es lo que ya has visto, 
si no todas esas partes oscuras de la pantalla.
Es cuando estas viajando 
cuando realmente aprecias lo grande que es nuestro planeta, 
las diferentes culturas, 
les vas poniendo cara, 
sabores, olores, 
sintonía y paisaje a los países que visitas, 
que comparado con todos los que hay… este año parece que no hemos visitado nada. 
Si comparas la dimensión de España con lo que hemos viajado… bueno, es algo, pero si lo comparas con la dimensión de todo eso
 a lo que todavía no le has puesto todos esos rasgos… 
no hemos hecho más que empezar.

Hemos estado 365 días sin casa, sin trabajo, 
sin nada que no entrara en la mochila o dentro de nuestras cabezas, 
un año cambiando, 
conociendo gente nueva que no sabemos si volveremos a ver, 
lugares que no sabemos si visitaremos de nuevo, 
canciones que cantaremos durante el resto de nuestras vidas, 
viviendo experiencias que son irrepetibles e inolvidables 
y que sean buenas o malas 
siempre traerán una sonrisa a nuestros labios. 

Eso será 2010 para nosotros.

No sólo 80.000 kilómetros recorridos, 
13 países, 84 ciudades
 y más de 750 horas de viaje 
en diferentes medios de transporte… 
pero todo eso, todo, 
tiene una cara, 
tiene un sabor, 
un olor, 
una canción, 
un anuncio 
o un sentimiento.

La pregunta más escuchada 
“¿Cuál es lugar que más os ha gustado?”

No creo que estemos en condiciones de elegir ninguno de ellos, 
no hay uno mejor y otro peor, 
hay diferentes culturas, 
diferentes sentimientos, 
diferentes comportamientos 
y colores para todos los gustos. 
No nos pidáis que seamos objetivos 
porque un año de nuestra vida ha pasado en cada uno de ellos, 
y cada lugar tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, 
pero para nosotros todos y cada uno de ellos 
es especial.
No sabemos lo que nos deparara el futuro, 
pero esto no nos lo quita nadie.
 Un sueño que se ha hecho realidad,
 que no nos hace llorar por que se acabe 
sino que nos hace sonreír porque lo hemos vivido.

¡Lo hemos conseguido! 

No teníamos en mente verlo todo (aunque nos hubiera gustado), 
si no conseguir un año: 

el año en el que dí 
una vuelta al mundo… sin prisa. 

¡¡¡ FELIZ AÑO 2011 !!!

Gracias a todos aquellos que nos habéis estado apoyando y animando durante este año, a aquellos que habéis seguido estas letras y de una manera u otra habéis compartido una parte de vosotros con los que no estábamos presentes. Gracias por los comentarios que siempre nos hacían sonreír. Gracias a los que habéis esperado pacientes a que se terminara el año para recibirnos como si nunca hubiéramos estado ausentes.

Del 358 al 364: del 29 de Noviembre al 5 de Diciembre

Parece que la semana empieza mejor que la anterior… es como que las enfermedades van remitiendo y que ya no puede pasar mucho más que no esperemos. No tenemos claro lo de la visita a la Gran Muralla, por temas de salud, climáticos y económicos… pero nos hemos perdido tantas cosas que una más no nos trae mas que el propósito de volver a pasar por China.
Los paseos por la ciudad se van haciendo camuflados bajo los abrigos, las bufandas, los gorros y los guantes, porque el sol ha decidido esconderse tras una enorme capa de niebla que le da un ambiente muy invernal a Pekín. Incluso la visión del agua helada de los lagos de alrededor no nos ha amedrentado todavía, y seguimos saliendo cada día, riendo cuando las placas de hielo se van rompiendo… o la visión del agua helada que cuelga de una fregona que se quedo en la calle. En fin, las cosas por España no andan mejores, por lo que se lee, a pesar del lunes caldeado que tuvimos futbolísticamente hablando.
Sabemos que Pekín es una ciudad enorme, pero andando por el centro te da la sensación de haber viajado al pasado, y casi todo el centro son casitas bajas, y barrios residenciales que te dan la sensación de estar en un pueblo. Esa sensación se disipa cuando entras en uno de los cientos de centros comerciales. Los tienes todos de tecnología, todo de joyas, todo de ropa y complementos… esto tiene pinta de un país capitalista, jajaja.
La Ciudad Prohibida se vio con un frío que helaba hasta los huesos, es que ese viento que corta el aliento no es el mejor clima para ello. En fin, que sin muchas fotos pero con ganas, nos tiramos unas horillas de visita… merece la pena, pero se disfruta más en la distancia de la calefacción del hostel, con un te y bien calientes. Es inmensa, una auténtica ciudad dentro de la capital.
La parte de las olimpiadas es amplia y bien cuidada… los baños mucho mejores que los de los alojamientos en los que hemos estado, jajaja. El nido es impresionante, y el gobierno chino sigue haciendo negocio con las entradas al estadio. Y la burbuja, que fue la sede de los deportes acuáticos, puede que por dentro este mejor, pero por fuera no es nada excepcional.
A parte de unos nuevos descubrimientos culinarios, nuestra visita a Pekín esta más que acabado… sólo recomendamos no venir en invierno. 
Pero por lo que vemos lo que nos espera en Europa no va a ser mejor, lo consideraremos un entrenamiento.

Días 353 al 357: del 24 al 28 de Noviembre

Primera semana en Beijing… lo mejor fue la llegada, que eso de llegar a Pekín sin saber uno donde ir sólo se nos ocurre a nosotros. Pero al final una paradita en internet lo soluciona todo.
Parece que estos fríos nos están afectando demasiado. Yo con la garganta y Jorge con una mocarrera que da pena verlo. Por eso el primer día a parte de un par de sopas calientes no salimos del hostel para nada.
El día siguiente y siguiendo instrucciones del estudiante de medicina tradicional china con el que compartimos habitación, nos dirigimos al hospital de medicina tradicional china, claro, pero lo esperado… en cuanto nos ven, y sin hablar ni papa de mandarín nos mandan al hospital de estilo occidental más cercano. Y luego dice el compi “claro, es que sois extranjeros” ¿pero es que no se notaba a simple vista?
Al llegar al de estilo occidental, lo primero la temperatura, con unos grados de más lo mejor es la mascarilla, para no expander los virus (esto me recuerda a las imágenes de la gripe A) y eso combinado con el gorro boliviano… es de foto. Y bueno, el médico se ve un hombre con años de experiencia, le tiembla un poco el pulso, pero cuando lo oigo estornudar a él tampoco da muy buena espina. Salimos con un diagnóstico, con las medicinas y la recomendación de guardar cama una semana. Por lo menos tenemos diagnóstico.
Después de tener que pedir que nos manden las toallas, que se quedaron en Xian. Y algún problemilla con el ordenador… casi mejor no haberse pasado por Pekín la verdad.
Esta primera semana la declaramos nula. Esperamos que la segunda nos vaya mejor… que parecía que por estar en los últimos días no íbamos a tener aventuras que contar y ya nos sobran.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Días 349 al 352: del 20 al 23 de Noviembre

Xian más conocida por el famoso “Ejercito de Terracota”, y como todo el mundo dice que si ves lo demás después de ver el ejercito, todo resulta poco… pues paseamos por la ciudad un par de días reservando el placer para el final.


Xian es una pequeña ciudad amurallada que sigue creciendo hacía afuera… grandes edificios y … no os lo vais a creer, centros comerciales, emergen dentro y fuera de las murallas. Y pasear por aquí un fin de semana es encontrarte a un montón de locos por las compras.

Uno de los lugares que no te puedes perder es el barrio musulmán, que es donde están las mejores tapas, tienes pinchitos de carne, hígados, corazones y demás menudillos, tienes bocadillos de huevos y de carne de cerdo, tienes dulces de todos los colores y un solo sabor… arroz. Es una variedad de colores, olores y sensaciones.

Y el plato estrella es “sopa de pan”, que consiste en que te dan dos o tres panes y los tienes que cortar, después de cortarlos los llevas a la cocina y es cuando te echan el caldo de cordero, y esta de muerte.

Una de las visitas que más nos gusto fue al museo de historia, que esta fuera de las murallas de la ciudad, y te permite visitar la pagoda más famosa de la ciudad, y un parque reconstruyendo los días de gloría de la dinastía Ming. Un poco caro este último para nuestro bolsillo, pero la zona se esta expandiendo con centros comerciales y urbanizaciones de lujo.

Y después de esto llegamos a los guerreros de Xian. ¡Que es impresionante!

Pero lo impresionante no es el ejercito que se ve, es pensar que esto es solo un tercio de lo que hay allá abajo. Y la grandeza de un emperador que planea su mausoleo con un ejercito de un millón de soldados, todos con caras diferentes, distinguidos con diferentes trajes que los catalogan en una clase social, armados (aunque las armas fueron robadas), con caballos, un ejercito ataviado con carros de combate hechos de cobre… y todo eso protegiendo una ciudad subterránea que rodea su tumba. Es más la imagen de lo que queda debajo, que lo que ves arriba, que no deja de ser impresionante y más cuando ves las imágenes en las que aparecen los guerreros pintados (que es la razón por la que no han excavado el resto todavía, esperando a tener la tecnología para poder preservar la pintura original), parecen reales.

Merece la pena venir a Xian.

Luego tenemos el trayecto de Xian a Pekín… en tren, una noche, pero en coche cama. Las camas más estrechas que en India, pero por lo menos no hay ese descontrol. Lo bueno es que embarcas para dormir y te levantas para llegar, así que la convivencia es mínima.

Estamos en la recta final… es el último viaje de esta vuelta al mundo, y estamos llegando al último hostel de este viaje.

Días 343 y 344: 14 y 15 de Noviembre

Kaifeng… sin prisa pero si pausa, que hay que seguir avanzando y a este paso casi que no vamos a llegar. Así que decidimos cambiar de provincia, nos venimos a Henan.


También implica nuestra primera experiencia en tren… que a parte de los problemas para encontrar cambio para el autobús, residen en entender en chino donde tienes que ir. Menos mal que el número del tren lo ponen en números occidentales. Y tras hacer una cola de unos 15 minutos dando codazos para evitar que esta gente se nos cuele, nos dejan pasar al anden donde nos abalanzamos para montarnos en el tren (un tren que por las ventanillas se ve lleno de gente y sin huecos). A eso de las 13:00 nos montamos en un tren repleto de chinos, que amablemente nos hacen huecos para jugar al tetris con nuestras mochilas… conseguimos hacernos entender y diez minutos después estamos sentados con las mochilas “recogidas” y dispuestos a aguantar en un asiento más duro que una tabla las siguientes 8 horas. Las dotes de canto de la chica sentada con nosotros y nuestros libros amenizaron el viaje.

Bien oscuro y con la última carrera del Mundial de F1 en mente llegamos a Kaifeng. Por el frío y el hambre decidimos quedarnos cerca de la estación, que había un buen surtido de hoteles… aunque la falta de entendimiento fue descartando la mayoría. Al final nos quedamos en el de un chico joven… que medio entendimos (no por su ingles ni por nuestro mandarín).

El día siguiente nos mostró una de las ciudades más “rurales” que hemos visitado. Lo que en España llamamos ciudad es más un pueblo enorme en China. El nivel de ingles era nulo, pero los habitantes se empeñaban en darnos conversación allá por donde pasábamos, la experiencia con los indios ayuda en estos casos.

La ciudad, más templos, más pagodas (que son las torres altas con las esquinas para arriba)… muy barata, y muy metida en la cultura.

La recogida de basura es un negocio al que se dedican toda la familia, te ves a los niños y a los abuelos… eso de la jubilación parece que no existe en China.

Un día se hace suficiente.

Días 345 al 348: del 16 al 19 de Noviembre

Nuestro paso por Luoyang, comenzó bien temprano, porque el tren salía a las 7. Sorpresa al encontrarnos con un tren medio vacío, y con espacio suficiente para las mochilas… A eso de las 11h llegamos a Luoyang.


Las instrucciones para llegar al hostel eran precisas, y no tardamos demasiado. Una vez instalados paseo por la ciudad.

Más de lo mismo, tenemos una ciudad antigua (que es Chinatown) y lo demás una ciudad normal, con los letreros en chino y la gente con sus negocios. Los ves comer pipas y frutos secos, sentados al sol en los días de frío (y espero que a la sombra en los veranos de 40ºC), si lo ves desde arriba no ves más que una ciudad española en un día más.

Los bares en vez de pinchos de tortilla y patatas bravas te sirven fideos en todas sus variedades y recién hechos y arroz hervido o frito… los puestecillos en la calle vendiendo guantes y bufandas, castañas asadas y nueces azucaradas.

En fin, otra ciudad más.

Lo bueno llega al día siguiente. A parte de estar cerca de un templo Shaolin (que no por falta de ganas pero por demasiado turístico pasamos de ir a ver) tienen unos budhas tallados en piedra a los pies de una montaña. Ya no por las esculturas, pero por el paisaje que rodea “Las Cuevas de los Hombres Largos” merece la pena el paseo.

Esa noche tenemos nuestra primera experiencia en un restaurante de estos de “fondee”, que te ponen el caldero de caldo y tú vas hirviendo los ingredientes en él. Una pena no hablar mandarín… pero nos pusimos de pinchitos hasta las cejas, eso si, de fondee na de na.

Al contrarío que la mayoría de la gente, que viaja en tren a Xi´an, nosotros optamos por el autobús que a parte de más caro, pensábamos que se estaría más espacioso. Claro eso es cuando no te paran en una gasolinera a dos minutos de haber salido de la estación y te hacen cambiarte a un autobús lleno de gente, donde casi no quedan asientos. Esto de ser turista y hacer como que no te enteras nos hizo exigir nuestros asientos como ponía en el billete que poca gente llevaba… más espacio y más tranquilos. Pero esto de que el autobús se recorra Louyang recogiendo gente y paquetes todavía no lo entiendo… en fin, más caro y más largo el viaje (que estos chinos a veces no tienen demasiadas luces, esto de cortar una autovía de 4 carriles para que dos camionetas echen arena por fuera del arcén es gorda…).

Eso sí, unos atardeceres preciosos en China… donde el sol se esconde con un color naranja, y se va oscureciendo a rojo, sin cambiar la tonalidad del cielo.

Estamos en Xian.

Días 340 al 342: del 11 al 13 de Noviembre

Como no, si estamos al lado de Nanjing (que es la antigua capital de China, cuando atacaban Pekín los emperadores se mudaban a Nanjing), tendremos que pasar… es lo que pasa en China, que siempre estas al lado de algo interesante.


Pues aquí estamos, con un mapa más que malo, pero con el que conseguimos llegar a todos lados.

Nuestro primer día, como llegamos sobre las 17h y a esa hora ya esta más que de noche en esta zona, nos lanzamos a conocer los alrededores del hostel, que es más bien comercial, sin ningún atractivo más que la propia cultura china, que ya es bastante.

El segundo día, quisimos llegar al templo de Confucio, bueno, con nuestra mierda de mapa, andamos más que otra cosa teniendo en cuenta que cogimos el metro. Pero mereció la pena, la zona me trae recuerdos a la Old Town de Shangai, es decir, zona de shopping y rincones con encanto. De ahí y siguiendo nuestros instintos, más que el mapa, unas dos horas después de deambular caminando por Nanjing llegamos a la ruinas del Palacio Ming… que más que por las cuatro piedras que han colocado por allí, es digno de ver por las clases de bailes de salón, por las de artes marciales, por los practicantes de Taichi y demás practicas para llevar una vida sana y saludable, jajaja.

El atardecer se hizo duro de ver desde lo alto de unas de las murallas que rodeaban la ciudad (la ciudad hace unos días que creció fuera de las murallas), así que nos lanzamos a la experiencia de coger el metro en hora punta… que a parte de el calor, la gente, los olores y los empujones no dista mucho de una experiencia en metro en Londres a eso de las 8 de la mañana.

El día siguiente nos lo tomamos con calma, así que después de comer nos embarcamos hacía la montaña que franquea la ciudad de Nanjing. Sin mucha energía después del metro decidimos subir en autobús… ya nos tocara bajar. En fin, que no fue para tanto. Más gente que monumentos, y una idea mucho más clara de lo que significa estar en China y las dimensiones de su población.

Días 338 y 339 : 9 y 10 de Noviembre

Después de una gran ciudad como Shangai volvemos a las ciudades pequeñas, otra de cinco millones de habitantes. Ahora estamos en Suzhou, una hora y algo al noroeste de Shangai. Otro viaje en autobús.


La ciudad, enorme como la mayoría de las que hemos visitado en China, es como una enorme red de canales y esta rodeada de lagos. Nada que ver con Venecia como dicen en la guía, pero tiene un encanto especial. Lo mejor que el hostel esta en la calle más céntrica y turística de Suzhou.

Lo más divertido son estas sesiones de fotos que te vas encontrando por el paseo. Al principio pensábamos que eran fotos de novios (aquí no se acostumbra a sacarlas el día de la boda, si no antes o después del día en cuestión), pero parece que no, cuando te encuentras a la parejita vestidos con trajes tradicionales chinos, o la jovencita vestida de gala… y todos con un grupo de por lo menos 4 personas, todos con sus cámaras y paneles para captar la luz… en fin, que por lo menos te vas riendo.

Nuestra calle esta llena de tiendas, cafés… pero con un día basta. Un paseo por el día y otro por la noche hacen la visita. Porque total no vamos a comprar nada en las tiendas ni pagar los rituales de té, que cuestan por persona más de lo que gastamos los dos en comida en un día.

La comida sigue siendo estupenda. Aquel primer restaurante de Hangzhou hacía la pasta a mano, pero es que en el resto de los que hemos estado, a parte de hacerla a mano, te la hacen enfrente. Tienes al chico amasando, y depende de lo que te pidas así los moldea… increíble y por supuesto buenísimo. Esto solo lo encuentras en los restaurantes locales, es decir en los que el ingles brilla por su ausencia. Menos mal que una imagen vale más que mil palabras… y nos vamos entendiendo.

El segundo día, decidimos hacer una visita a uno de los lagos, el que parecía más cercano. Dios, ¿pero estos mapas no podrían hacerlos a escala?, como puede ser que en lo que parece medio mapa tardemos media hora y lo que parece un milímetro se conviertan en dos horas. Menos mal, que de los chinos que hablan ingles que deciden ayudarte, decidimos preguntarle al que estaba esperando a un amigo que llevaba coche y que nos iba a acercar. Y todo eso pasando por el Auchan (¿a alguien el suena este nombre? Pues en China también tienen). Una siestecilla, cuando llegamos (de los pocos parques donde no te pitan en cuanto pisas el césped) y a recorrer los contornos del lago. Una buena tarde y un buen paseo de vuelta.

Días 335 al 337: del 6 al 8 de Noviembre

Desde Wushen a Shangai, nada un par de horas en autobús (si es que después de India esto suena a ir de Lorca a Murcia).


En Shangai ningún problema el moverse en el metro, excepto por las mochilas pero creo que a eso no le queda mucho para solucionarse.

El mayor problema las discusiones que se generan con los conductores de tuk-tuk, cuando intentan cobrarte de más y encima empiezan a cogerte del brazo para hacerse escuchar… ¿y quien dice que las hayamos vivido?

Shangai se puede definir con una sola palabra: SHOPPING (creo que a estas alturas esto no necesita traducción). A mi no es que me moleste ir de compras, ni mucho menos… y si encima tengo dinero mucho mejor. Pero esto es un acoso, hay zonas en las que con tan solo dar un paso ya te han preguntado 5 personas si quieres comprar zapatos, bolsos, chaquetas, iphone, ipad… y toda la gama, de lo que quieras. Es una experiencia, y aunque no estéis interesados deberíais, aunque fuera solo por curiosidad dejaros arrastrar a una de estas tiendas de imitaciones que se encuentran en los lugares más recónditos. Tras pasar por tres callejones de los de las pelis de la mafia china, estos húmedos y mal olientes, con los cubos de basura en la calle y desiertos, acabas metido en la “cocina” de una familia china, que tiene la mesa puesta y esta preparada para cenar y la puerta de al lado es una habitación, copia exacta de las tiendas de deporte con parquet y todos los estantes, en el que encuentras de todo y más… y no te venden a su madre porque si no quien hace la cena mañana.

La otra versión que es más light, es la de encontrarte a alguien que te pregunta si quieres ir de compras y simplemente te acompaña al centro comercial y te va dando un tour por todas las tiendas, lo que quieras. Lo más sorprendente es que no te pide nada a cambio, si compras bien y si no también (llevamos demasiado tiempo en India, ¿eso existe?).

También tiene otros encantos Shangai, el paseo por el río en el que te encuentras el Bund a un lado, edificios de corte comunista, y la parte más creativa y nueva al otro lado (con una silueta demasiado cómica para ser una ciudad), Old Town (aparte de por las compras) tiene unos rincones especiales, y no se si es el otoño pero los colores de los parques le dan un aire místico a esta ciudad. Me quedo con el comentario de que estamos en la nueva Nueva York.

A esta ciudad si vienes con dinero te falta tiempo para verla, museos, templos, Pagodas, el túnel que conecta el Bund con la parte nueva (todo por debajo del agua), un paseo por el río en barco y, por supuesto, SHOPPING.

Como no tenemos demasiado dinero que gastar… mejor nos vamos. Tres días más que suficiente.

Días 332 al 334: del 3 al 5 de Noviembre

China.

Mira que las comparaciones son odiosas, pero pasar de India a China es …, sorprendente.

Pensando en los millones de personas que viven en estos dos países, lo más lógico es hacer comparaciones, pero están a años luz. Los dos tienen ese sentimiento patriota y ese “adoctrinamiento”, pero nada que ver.

Aterrizamos en Hangzhou, y por qué no explorar la ciudad, total lo que sobra es tiempo.

Llegamos al aeropuerto, y con la ayuda de unos locales que hablaban ingles conseguimos acordar el precio del taxi, que para nuestra sorpresa era un buen coche (lo de ver coches de gama baja en China no se lleva mucho, ¿bicis? Las que quieras, pero coches cutrecillos, con los dedos de una mano se pueden contar).

Nos llevaron directamente al hostel, no nos quejaremos por este precio en India dormirías en el suelo… vamos teniendo en cuenta que no es un 5 estrellas, ni una queja.

Aunque lo que más nos llamo la atención fue que la gente no nos prestara atención por la calle. Mira que poníamos caras, les brindábamos la mejor de nuestras sonrisas, nada, que la gente como si fuéramos dos más, ni caso. Creo que empezamos a echar de menos India.

Fallo chino… esto de que el gobierno controle los accesos a internet no mola nada. ¿Pero a quién se le ocurre bloquear Facebook? Y como no, nuestro blog… nada que no tenemos acceso desde China.

Hangzhou es preciosa, una pequeña ciudad de 6 millones de habitantes. El encanto reside en el lago que ocupa la parte oeste de la ciudad. Nuestro hostel a la orilla del lago… así que tuvimos tiempo de pasear por el lago(aunque el cambio de temperatura de Kerala a China no invitará a ello), ver alguna de las Pagodas que hay por la ciudad y visitar la parte antigua (que es lo que en cualquier ciudad europea llamaríamos Chinatown).

Uno de los mejores cambios, la comida. Eso de irte a un restaurante y que por un euro y poco te pongan un tazón de noodles con caldo, todo casero, no se puede comparar con la comida del hostel, que ya esta bien de arroz blanco.

Además de las visitas turísticas tuvimos tiempo de visitar el hospital, que más vale prevenir que lamentar… y teniendo en cuenta que nuestro nivel de mandarín es de -1, pues dos mujeres que se defendían mejor que el resto con el ingles nos guiaron hasta un médico que decía que hablaba ingles. La primera vez que un médico saca un libro para dar el diagnóstico… me imagino que su nivel de ingles no llegaba a eso. Bueno, rápido y barato… para que más.

Después de dos días por la ciudad decidimos irnos a visitar una ciudad a tan solo una hora de Hangzhou, Wushen, que es como una pequeña Venecia, con canales, por lo visto es bastante turística y esta muy bien.

¿No echábamos de menos eso de movernos? Mochila al hombro y a encontrar la estación de autobuses, sin idea de chino y con tan solo un pequeño porcentaje de chinos hablando inglés… al final y después de 2 horas llegamos.

En infraestructuras esta gente esta a la última, ya quisiera cualquiera de las grandes ciudades españolas tener la estación de autobuses que tiene Hangzhou (perdón una de las 3 que tiene).

Nada, en una hora en Wuzhen, el primer hotel que vimos allí que fuimos… ellos no hablaban ingles, nosotros no hablamos chino, pero eso es lo de menos. Jorge estuvo de encargado de la recepción durante un rato, hizo los registros… lo mismo le ofrecieron trabajo, pero como no los entendíamos.

Por la tarde estuvimos recorriendo la parte este de la ciudad, son unos canales que atraviesan la ciudad, y te llevan a recorrer las calles de un barrio antiguo. Las exposiciones se mezclan con las casas de los locales que, la mayor parte de las veces, son más pintorescos que los propios museos. Es una experiencia extraordinaria China, totalmente recomendable.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Días 323 al 330: del 25 de Octubre al 1 de Noviembre

¡¡¡PERO QUE LARGA SE ESTA HACIENDO ESTA SEMANA!!!

Después de casi dos meses, se nos esta haciendo cuesta arriba. A Jorge le han suprimido el deporte porque estamos en semana de exámenes. Eso implica que ese tiempo se lo pasa supervisando el estudio de unos niños que se mueren por moverse y quemar adrenalina… Yo estoy de secretaria personal, que hay momentos que parece que sin mi se hunda el colegio (¿esta gente no se dan cuenta de que no vamos al final de esta semana?), en fin, demasiado estrés para estar de voluntarios. Por no comentar el humor del dragón del hostel, que lo vemos poco pero mejor no verlo porque hecha fuego de verdad…

Pero al final todo llega, y salvando las visitas a uno de los hospitales más antiguos de la zona, con un servicio excepcional y un coste ridículo, todo ha tenido un final feliz.

El lago nos trajo nuevas enseñanzas, nos enseño a coger almejas, y deleitamos a los niños con unas pocas (como 5 kilos) para la cena. Los niños disfrutaron del lago una vez más, aunque las niñas se quedaron en casa como siempre. Acabamos con una boda india, como empezamos… pero mucho más local. Después de dos meses, parecíamos de allí. Lo de saludar a los asistentes como al vecino era lo normal, y más si contamos que conocíamos a casi todos los que saludábamos, excepto a los novios, claro. Lo más inesperado fue el ir a por las flores para la ceremonia religiosa (que esta boda era cristiana), que era el lunes por la mañana. Eso provoco que tuviéramos que saltar la valla del colegio y llamar a la puerta como el adolescente que llega tarde y al que su padre le ha puesto la cadena.

Lo mejor y más triste fue la despedida de la gente. Ese día me sentí más india que de costumbre, sería por el atuendo (aunque el habito no hace al monje, ayuda bastante), la despedida del colegio en el que he estado algo más de un mes fue diferente… llena de direcciones con encargos de escribirnos los unos a los otros. Pase la mayor parte del tiempo con los de 3 años que fueron mi primera experiencia… y me regalaron un sari, precioso, que no pude lucir para ellos pero el que verán en foto.

Y la más sentida, la despedida de la gente del hostel. Llevábamos planeándolo días… a la hora de la merienda, unos dulcecillos típicos de la zona, que por lo menos les alegraran el día. Y fue después de eso cuando se sucedieron las despedidas. Las niñas dedicaron su tarde a hacer tarjetas de despedida, los niños su partido tradicional de futbol… y la hora de estudio fue cuando Jorge se lleno los bolsillos con direcciones, teléfonos y tarjetas de despedida (que guardamos cuidadosamente). No hubo hora para rezar, fueron palabras de agradecimiento y despedidas. La cena fue un anticipo de la noche que nos esperaba. A las 9 están todos en sus habitaciones listos para acostarse, pero esa noche eran las 10:30 y seguían todos por los pasillos, haciendo fotos y dándonos abrazos, nadie quería irse a dormir porque eso significaba que sería la última vez que nos verían…

Ninguno de los dos tenemos planes para volver a India, y ninguna ilusión especial por hacerlo… pero esa noche se nos quedo la idea de querer ver a esos niños por lo menos otra vez en nuestras vidas y saber que les depara el futuro. Una vez más un país se llena con las caras de la gente con las que nos cruzamos y a la que de muchas maneras diferentes seguiremos ligados el resto de nuestras vidas.

A eso de las 3, Joseph amablemente nos acerco al aeropuerto, nuestro último thai y los recuerdos de hace tres meses, cuando por primera vez aterrizamos en ese continente-país que es India.

Días 316 al 322: del 18 al 24 de Octubre

La vuelta al cole. ¿Que pensabais que los que se van de viaje no tienen el momento de retorno al curro? Pues os equivocáis… ya vamos practicando, ya.

Aquí estamos otra vez. En el hostel, con los niños, con el jefe, con el americano y el ingles… vamos lo mismo que dejamos cuando nos fuimos.

Pero ahora me ha metido a hacer trabajo de oficina. Esto de hacer programas de contabilidad para que lleven el cole, cuando sabes que en cuanto me vaya nadie va a tener ni idea ni ganas de seguir con ello… en fin, por lo menos ocupo mi tiempo en algo diferente, aunque el esfuerzo sea en vano.

Jorge sigue de profe de deportes, partido de futbol todas las tardes, excepto cuando esta cansado que tienen clase de baloncesto, suena a mala vida ¿no? Pero se tiene que levantar a las 7:30 todas las mañanas para dar sus 30 minutos de clase matutina y le toca lidiar con los gritos de la encargada cuando el jefe no esta y se pasa de la hora estipulada para jugar. Pero ha conseguido que los niños hagan deporte cada día que hemos estado aquí, de lo contrario los niños no salen a jugar. Y tiene pelota de futbol después de una semana y algo yendo detrás del jefe para encontrar una de las tantas que guarda en el colegio, pero de las que no disfrutan los niños, porque si viene una inspección tiene que demostrar que tiene materiales (¿y no suena más práctico que los niños los utilicen?). En fin, que tiene su batalla y va ganando. Ya para lo que queda ni jardín ni leches.

Así que el jueves terminamos la semana con las elecciones, como el colegio es colegio electoral no tenemos clase el viernes…¡bien! Y eso que las elecciones son el sábado. India, otro mundo.

El sábado celebramos las elecciones con una escapada al lago (ya se echaba de menos, las escapadas al lago), nos vamos todos los extranjeros… a la gente de por aquí les encanta pararse a hablar con los extranjeros y si encima van en grupo, mucha más expectación. Menos mal que por ahora nos conocemos un par de atajos y nos ahorramos un par de explicaciones, jajaja.

Y vuelve el domingo, por la tarde se van los niños al lago… no quieren que vayan las niñas porque si se bañan las niñas se chivan. Así que como soy una niña… no puedo ir al lago. Las niñas encantadas, que así pueden ver la tele, pero como yo no entiendo ni papa, pues a leer que es muy educativo. Después del lago, cuando se juega un partido semi-profesional de baloncesto (en el que Jorge es una de las estrellas), yo me voy a visitar la casa de la cocinera… que por lo visto y aunque por aquí sigan diciendo que no hay castas, ellos pertenecían a los intocables y fue un shock que fuera una extranjera por allí. Con deciros que las dos sillas que tenían fueron una para mi y otra para Joseph…

La última semana, que ya hay ganas de moverse, otra vez.

Días 314 y 315: 16 y 17 de Octubre

Bueno, merecidas vacaciones, si no contamos Mumbai como tal, demasiado estrés eso de la vida en una gran ciudad india. Hemos decidido aprovechar nuestra estancia fuera del colegio para visitar uno de los destinos turísticos por excelencia en Kerala: la playa de Kovalam (a unos 15 kilómetros de la capital, Trivandrum).

En la última parada del tren, que era la nuestra, nos despidió un chico hablando español, porque había estudiado teología en Colombia… y visto que nos entendíamos mejor que con el resto, le preguntamos sitios baratos para alojarse. Acabamos en una especie de hostel (como el nuestro pero llevado por monjas) en el que acogen gente, como nos llevó un cura pues tenemos un precio razonablemente barato, a un kilómetro de la playa. ¡¡Playa en Octubre!!

Las playas de Kerala no son una maravilla (no estamos en Tailandia o en Malasia), pero todo lo que sea playa se agradece, y si encima hay mas turistas y no te miran como a un bicho raro por llevar bañador, pues mejor.

Hemos visitado el pueblo de pescadores, al que aparentemente no van muchos turistas, como no llevábamos bolígrafos, que es lo que te piden allí… pues nos pedían que les echáramos fotos y se las mandáramos.

Después de pasearnos por el mercado de pescado, un baño en la playa, una comida india, lo único que teníamos en mente era encontrar una sombra en la que cobijarnos. Dos tomates no tenían nada que ver con nosotros…

El domingo nos fuimos a ver la playa de Kollam, que es la más cercana al colegio, pero fue una decepción. Creo que no he visto un estercolero en mejor ubicación, no tiene mucho atractivo turístico, la verdad. Eso y el cartel a la entrada que te advertía que no te bañaras que en los últimos 7 años habían muerto 33 personas… India.

Una buena comida fuera del hostel y vuelta a la vida clerical.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Días 309 al 313: del 11 al 15 de Octubre

¡¡¡Estamos en Mumbai!!!

Después de un viaje de tren en segunda, sin aire acondicionado, donde los números de asiento cuentan poco, porque lo importante es viajar, dónde las sábanas te las traes de casa si quieres, dónde meterse 13 en el sitio de 8 es lo normal, dormir en el suelo del tren es un privilegio (porque por lo menos estas tumbado), dónde las cucarachas corren por las paredes - o asientos- del tren. En fin, un viaje entretenido, que no disfrutado, que duro tan solo 33 horas… eso sí por lo menos tenían catering, previo pago, pero era bueno.
No creo que repitamos en segunda.
Hemos solucionado la visa de China, que nos ha costado unas horas de taxis y algunas más de cola a la puerta de VFS (donde se tramitan las visas), otra experiencia. Y tenemos billete de vuelta, que tampoco ha sido fácil… esto de ser extranjero y querer viajar con A/C.
Bombay es más bonita que Delhi, un caos, como cualquier ciudad india… mujeres lavado vacas en mitad de la ciudad, el tráfico es insufrible… gente por todos lados, que no nos hemos atrevido a coger los trenes locales, porque las horas punta aquí van de 7 a 12 de la mañana y desde las 3 de la tarde en adelante, y los hemos visto pasar, es suficiente. Hemos estado en la estación central (que se conocía como Victoria) y es como un hormiguero, es un devenir de gente, van, vienen, parados, sentados, de pie. La imagen que venía a mi cabeza era la de Slamdog Millionaire, la peli... es un buen reflejo de la ciudad.
Así que lo de los taxis también tiene su problema, tienes que asegurarte de que coges a un taxista honrado, porque si no en vez de ponerte el taxímetro te cobran el doble… y cuando sabes lo que cuesta ese trayecto jode que intenten tomarte el pelo. Y lo peor es que tú te indignas y ellos ponen esa cara de “me da exactamente igual que sepas que te estoy timando, porque no lo siento”, pero estamos contentos hemos superado Bombay y hemos disfrutado de la ciudad. ¡Ah! cuidado también porque en cuanto te descuidas tienes al taxista sacandote fotos con el movil... noostros también lo pillamos con la cámara.
Se puede comparar con Delhi en las dimensiones, en la gente, pero es más como una ciudad… tienen una estructura, algunas de las calles hasta tienen el nombre (que es una costumbre poco extendida en la India), esta asfaltado, sucio, viejo, con chabolas a cada lado pero con algo más de sentido que Delhi. Encima Mumbai cuenta con el mar… así que puedes pasear por mitad de la ciudad, al lado del mar (no la mitad exactamente… pero dentro de la ciudad). Tiene esos edificios ingleses mezclados con espacios verdes y árboles en todas las calles que recuerda la ocupación británica.
Nos ha faltado ver el parque nacional que esta al norte de la ciudad, que por lo visto es fabuloso, lo dejamos para la próxima visita a Mumbai (no que estemos planeándola, de momento).
De momento nos embarcamos en otro viaje en tren, de vuelta, pero con A/C, y sin luchas por los asientos, esperamos.

lunes, 11 de octubre de 2010

Días del 302 al 308: del 4 al 10 de Octubre

Otra semana, llevamos unos cuantos días de lluvia, que implica que la luz se va más a menudo de lo que esta con nosotros. Que los caminos están encharcados y depende de la zona por la que te muevas (yendo en el autobús del cole, por todas) puedes ver como el río se ha desbordado y a muchas de las casas se accede con el agua hasta las rodilla. Todo el mundo explica que no es normal, que la época de monzones se ha acabado y que Kerala es más bien seco… pero la cosa es que sigue lloviendo.

Jorge que ha terminado la pintura, se había puesto con el jardín pero no son los mejores días. El miércoles suspendieron las clases, porque las carreteras parecen pequeños lagos… y los caminos por los que se mueven los buses no son de lo mejor que se diga. Así que tenemos un par de días libres… bueno, con los niños pero sin la rutina de siempre, que ya va bien.

Hemos aprovechado para ir a Kollam a sacar el billete para Mumbai (a ver si nos dan la visa para China).

Nuestra primera experiencia en transporte público, probablemente fuera de las horas punta no sea tan malo, y nosotros aprovechamos… hay dos puertas, una para los hombres y otra para las mujeres, por eso la mitad del bus es para mujeres, y la otra mitad para los hombres. Como nadie nos había explicado estos menesteres, así que nos dimos cuenta cuando ya estábamos sentados (y en India no esta la cosa para ceder el asiento), en la parte de las féminas. Eso explica las miradas descaradas hacía Jorge… que también podía ser por su cinturón nuevo.

Aprovechamos para comer fuera, y salirnos de la dieta de arroz y una cucharada (de las normales) de verdura. ¡Que bien sabe cualquier cosa que no sea arroz!

De todas formas esta mucho mejor ahora, ha venido un chico de Seatle, un chico inglés, una chica de Kollam que hizo su master en EEUU, y están por aquí la mujer y la hija de Joseph. Se va animando el hostel y hay más ocasiones de hablar inglés y mantener una conversación.

Seguimos descubriendo cosillas en India, como que el salario de un profesor es de unas 2500 rupias (unos 40 euros al mes), que no da para mucho, y que nos ayuda a entender por qué la mayoría de la gente tiene al menos dos trabajos, por qué se levantan a las 5 de la mañana para hacer la comida e irse a uno de sus trabajos… en fin, vamos conociendo más. Teniendo en cuenta que aquí la gente viene a trabajar cuando quiere y si no, pues nada… tampoco ayuda a mejorar la situación. Es como el cocinero, que se fue, trajo a su cuñado para cubrirlo y cuando pasaron los 5 días el cuñado se fue y el cocinero sigue sin venir. Menos mal que esta la antigua cocinera (ascendida a secretaria), que aunque reniegue más que otra cosa, nos provee de comida (arroz y algo de verduras… lo de siempre). Me salve por los pelos, porque la mujer de este dijo un par de veces lo de “Rosa cocina hoy” y sin cacerolas “normales” y con todas esas especies… casi mejor que cocine un indio o india, pero yo no me meto en la cocina.

En fin, sigue lloviendo… y nosotros vamos camino de Mumbai. A ver como va esta experiencia.

Del 295 al 301: del 27 de Septiembre al 3 de Octubre

La verdad que con lo que tienen aquí, bastante hacen.

Un lugar donde la carencia de luz es algo justificado, si no es por las lluvias puede ser por la falta de ellas, pero cualquier excusa es buena. Y lo de no tener luz en una semana esperando a que la compañía te la instale o te arregle el problema es el pan de cada día. Cuando la tienes, que se vaya una o dos veces al día es lo normal, y con suerte volverá a la media hora. Pero la suerte en India no existe.

No sorprende que la nevera se utilice lo mínimo, y que no nos hayamos encontrado una lavadora desde que salimos de Rajastan. Los calentadores de agua brillan por su ausencia y la tele es algo que se empieza a generalizar (aunque ya te dicen que es el chicle de los ojos, porque según ellos el chicle es malo para los dientes, no han oído hablar de los “sin azúcar“). La clase de informática consiste en escribir en la pizarra unas definiciones y copiarlas 10 veces, y en el laboratorio de informática te encuentres tres ordenadores, que la mayoría de las veces solo toca la profesora. En el despacho de la directora hay un ordenador que en el mes que llevo aquí no he visto encendido nunca.

Pero la gente que venimos de fuera nos empeñamos en decirles como deberían ser las cosas. Que si cada niño debería tener acceso a un ordenador y aprender a manejarlo (que si son afortunados tienen uno en casa, y si hay luz lo pueden utilizar), que si las caligrafías son muy prácticas. Que para que llevar la contabilidad en libros, cuando lo puedes llevar en el ordenador. Que si el jardín se ve mejor en las películas de lo que se ve aquí y teniendo en cuenta que no saben lo que es un cortacésped, y que lo más parecido es un cuchillo afilado, bien esta. A mi me costo trabajo lo de hacer el jardín sin guantes, pero a ellos les pedimos que lo arreglen sin ellos… que hipócritas somos a veces.

Estoy aprendiendo a callarme, a no decir esto debería ser así o asa, cuando si tienes de todo se ve tan fácil. Pero cada vez me jode más escuchar al dueño hacerlo, vale que estas ayudando, pero tú tienes dinero, tienes tu casa en EEUU y a tus hijos no les ha faltado nada, incluyendo pantalla plana y un ordenador para cada uno ¿y todavía te quejas cuándo los medios no son los mismos? ¿Cuándo las circunstancias no son las mismas?¿cuándo con lo que tienen están logrando todo esto? En fin, cuando aprenderemos a mirar en vez de ver, a escuchar en vez de oír.

Las niñas aquí no sueñan con encontrar a un príncipe azul, si no con que su familia elija al chico del que se ha enamorado por casualidad.

Las religiones conviven, pero de una manera sorprendente… si eres hindú o musulmán ¿Por qué tienes que rezar cada día e ir a misa? Porque probablemente aquí lo más importante no sea tu Dios, si no la mano que te da de comer. Aunque al cambio un salario de profesor solo ascienda a 40 euros al mes.

Sin comentarios.

No me acostumbro a India, no… otra de las cosas que me puede tantas veces es esa manía de hablar de uno, cuando uno esta delante… y si sonríes bueno, pero cuando te ponen caras!!! En fin, una sociedad sin complejos y con muchos tabúes a los que no estamos acostumbrados.

Vamos bien que es lo importante, y ya va quedando menos… estamos en la cuenta atrás: ¡¡¡65 días nos faltan!!!

Del 290 al 294: del 22 al 26 de Septiembre

India es tan diferente… en la manera de vestir, en la mentalidad de que los chicos y chicas tienen que estar separados, en los matrimonios concertados, en la convivencia de las religiones, en el transporte.

El autobús es algo sorprendente. Ya no que el autobús público vaya lleno hasta los topes, que vaya gente subida arriba y los que van dentro vayan como borregos a un mercado… no, tampoco es el hecho de que se estropeen cada día (es como una lotería, coges tu autobús y no sabes si te tocará hoy o no). Es que en Europa o en cualquier sociedad occidental, llevan a tu hijo al colegio como los llevan aquí y montamos una… pero en India, ya pueden ir en un autobús de 30 pasajeros 64 o hasta 89 personas que esta perfecto. Que van de pie, que no tienen cinturón, que van subidos unos encima de otros, que los caminos son a cada cual peor, que en algunas de las curvas parece que te vas a llevar la casa de la esquina pa´lante, que los conductores vayan como locos, no pasa nada, todo esta perfecto. Y eso sí, si va alguna profesora en el autobús, esta irá sentada, por su comodidad.

Pero bueno, ¿es que hemos perdido la razón? ¿un niño puede ir de pie y las profes sentaditas y respetadísimas? Hay que pensar que estamos en la época en la que las profesoras todavía van con su palito o la regla en la mano, imponiendo disciplina. En el que el método tradicional de enseñanza es el copiar del libro 10 veces, y no existen caligrafías más que las que la profesora copia de uno en uno en los cuadernos de los niños (a mi ya me han llamado la atención por mi caligrafía en un par de ocasiones).

Otro de los temas que me llama la atención es la diferencia entre las dos partes de India que hemos visto. Turística y rural. Que por supuesto se ve en el comportamiento, en las costumbres y en la condición social.

Aquí, al sur de la India, es como que todo el mundo es más o menos igual. Tienes una casa más grande o más pequeña, pero tienes casa. Tienes carne o pescado para comer o es un menú vegetariano, pero tienes algo que comer. Tienes mejor o peor ropa, descosida o sucia, pero tienes algo con lo que cubrirte. Llevas un par de zapatos, aunque sean tres números más pequeños, o estén rotos por todos lados. Y la mayoría de la gente te ofrece todo lo que tiene, poco o mucho, cuando en el norte lo más común era que te pidieran. Vamos que la pobreza no es una condición social, sino una mentalidad. Y aquí siguen pensando que nosotros somos de lo más pobre de India… ¡quien nos lo iba a decir! La misma ropa todos los días, no llevamos oro y no tenemos sueldo, deben de pensar que estamos una casta por debajo de los intocables, jajaja.

Creo que nunca se puede hablar de India en general, un país con gentes tan diferentes, con paisajes tan distintos, con más de 20 dialectos y al menos 5 lenguas oficiales… esta claro que nosotros solo hablamos de la India que conocemos. El turismo de las zonas ricas y la vida en las zonas que ellos llaman pobres.

martes, 21 de septiembre de 2010

Días 286 al 289: del 18 al 21 de Septiembre

Nuestro primer día libre en lo que llevamos de estancia. Y cuando digo libre me refiero a salir nosotros solos del hostel, e ir donde nos apetezca…

El sitio que más apetece es el lago (también el más cercano y barato), así que pasamos por la tienda y compramos plátanos, por fin algo que no es arroz para comer.

De camino al lago nos sentimos como famosos, a parte de los saludos a todos y cada uno de los vecinos de las casas por las que pasábamos, tuvimos sesión de fotos… un buen hombre que estaba arreglando el camino para hacerse una casa al lado del lago, foto con él, foto con la apisonadora, foto con la casa, foto con el lago, foto con el fotógrafo… en fin que entendemos a los famosos porque decirle que no es un desprecio pero 30 fotos en 5 minutos de todos los ángulos y perspectivas.

También tuvimos las consabidas preguntas de “¿Dónde vais?”, no solo de los vecinos si no de los jovencillos que pasaban por el camino, dispuestos a coger el bañador y unirse a nosotros…

Una experiencia.

Al final llegamos a lago, nos bañamos y vimos llover, lluvia torrencial sentados en el porche de la casa de unos familiares de Joseph (el director del colegio), menos mal que decidimos ir allí.

A la vuelta, damos gracias que encontramos a Groucho Marx (que es el limpiador del colegio, y tiene un gran parecido no solo físico con el cómico) y nos encauzo el camino, mientras nos lo amenizo. Tiene esa manía de mantener conversaciones con todo el mundo en malayalam, lo entiendas o no. Jorge ya esta acostumbrado y le sigue la conversación que al final resulta muy cómica cuando parece que hasta se entienden. Yo no termino de acostumbrarme, y de vez en cuando no se que decir (vamos siempre… yo que se que esta diciendo). Por lo visto esta es una costumbre que comparte con el cocinero del hostel, que no hablan ni papa de inglés y tienen ganas de charla… y Jorge se tira el día con ellos.

El domingo lo más llamativo fue el que las niñas no pudieran salir del hostel, porque no estaba Joseph y no deben salir sin supervisión, obviamente dos extranjeros no son lo más indicado. ¡¡¡Pero cuantas normas se tienen en India!!!

¡Ah! Solo quiero comentar la moda de los pelos. Que los pelos del bigote se vean sexys en una mujer… bueno, va en cuestión de gustos. ¿Pero los pelos de las orejas en los hombres? No esos que salen de dentro, no. ¿Alguna vez os habíais imaginado pelos en el lateral de la oreja? Yo creía que hay no crecían, pero lo hacen y en India parece una moda lo de llevarlos largos, no un par, no, parece un bigote en el lateral de la oreja. No podemos mostrar documentos gráficos, imaginaos la situación “¿le importa que le haga una foto a los pelos de su oreja? Es que de eso no vemos en Europa”.

Cuantas cosas tiene India que ofrecer.

Días 281 al 285: del 13 al 17 de Septiembre

Joseph es el hombre que fundó el colegio. Y el que no para de moverse para conseguir que llegue a lo que él soñó. Es un hombre de 71 años que nació aquí en Kollam, pero que se fue a EEUU y formo su familia allí. Cuando se jubiló decidió que era hora de hacer algo por su aldea… Lleva como 10 años con el proyecto en marcha y como dijimos es más un imperio ahora.

Lo que más sorprende es la determinación de no dejarse vencer por la diplomacia en India, que básicamente tira de sobornos. Y eso que en cada sitio público encuentras un cartelito diciendo que si alguien te pide dinero que lo denuncies que es ilegal. Y Joseph ha decidido que no va a pagar sobornos… así que tiene a unos cuantos “enemigos”, como el de la denuncia de traer extranjeras para fines sexuales. Así que con todo esto, estamos aprendiendo demasiado de India. Que no, que después de mes y medio India sigue sorprendiéndonos.

Ya estamos casi acostumbrados a eso de que la gente te tiré como 5 minutos en frente tuyo, mirándote fijamente. Vale que no es normal que se vean extranjeros por la zona, pero yo sigo sin encontrar tantas diferencias… el color de piel, la forma de vestir… pero vamos, dos ojos, una nariz, dos orejas, una boca. Otra de las cosas que me fascina y me sigue haciendo reír es esa falta de discreción, son como niños. Si hablan su idioma y yo no me voy a enterar, si no me señalas con el dedo no tengo porque enterarme, pero ellos no lo pueden evitar. Es como esa manía de que los saludes… y pueden tener unos añicos ya, pero hasta que nos los saludas no paran.

Diferentes culturas, el cogerse de la mano, da igual la edad que tengan. Imagina dos señoras de 40 cogidas de la mano, como niñas. Y cuando lo mismo lo ves en hombres ni te cuento…

Al final terminas riendo, que va a ser bueno y todo.

Días 276 al 280: del 8 al 12 de Septiembre

Los últimos días han sido moviditos…

Estuvimos recorriendo las comisarías, porque aquí en India tienes que informar cuando hay extranjeros en la zona, informar del propósito de la visita y cuanto va a durar esta. Así que lo tomamos como un día libre de nuestras tareas, estuvimos en Kundara (que es la aldea más grande) y llegamos hasta Kollam. Creo que hemos conocido a todas las autoridades.

Así que tuvimos un día “libre” con viajecito por la zona. Interesante ver como funciona todo por aquí… en este día se incluye la denuncia a nuestro anfitrión de traer extranjeras para sexo. La charla se produjo con nosotros delante, pero como hablaban es su idioma, no nos enteramos de mucho, en fin… India.

El viernes era la fiesta del cordero, y como este país tiene musulmanes, cristianos e hindúes, pues todo es fiesta nacional. Así que, después de un desayuno fuera (que parecía más una comida, ya que como en Malasia, se desayuna un buen plato de pollo biriani con un par de rotis, que es uno de los panes de por aquí) y después de unas cuantas invitaciones a una boda hindú… decidimos ir.

Se casaba una de las profesoras del colegio donde trabajo. Una chica a la que he visto una vez… y las invitaciones venían del resto de profesoras y de Joseph (el fundador y director general del colegio). Vamos que es a la primera boda que vamos sin ser invitados por los novios o las familias, y la primera en la que no conocíamos a los novios, la primera boda hindú y la primera en la que no vas vestido de boda. Aunque los vaqueros dan un toque de clase ¿no?

Pues allí estábamos nosotros, a las 12:10h de la mañana, en un auditorio. Por lo visto las bodas hindúes se basan mucho en astrología, y hay un momento al día que es el que trae mejor suerte para celebrar una boda, varía desde las 12:10h y las 12:25h, y varía según el día. Hay un Brahman presente para decir el momento exacto y para guiar la ceremonia. Comienza el paseillo de la novia, custodiada por sus padres, luego sale el novio y custodiado por sus padres le da otra vuelta al altar del centro. Dan unas cuantas vueltas por allí, se suben al altar, se ponen unos collares de flores al cuello y le dan otras cuantas vueltas al altar.

En fin, eso fue lo que pudimos ver, desde la segunda fila del auditorio, y con los 10 fotógrafos que corrían de una punta a la otra moviendo cables, intentando captar los mejores momentos.

La sensación de que los dos estaban demasiados serios para ser una boda no extraña, cuando es un matrimonio acordado por el padre de la novia, que por algo es el que paga y el que da dinero al marido para que se lleve a su hija. Es la única manera que se concibe por esta parte de India.

Creo que la gente que estaba a nuestro alrededor estaban mucho más interesados en nosotros, en preguntarnos y que les prestáramos atención, que en la boda en sí (me encantaría que me hicieran otras preguntas a parte de los nombre de mi padre, mi madre, mis hermanos, pero en fin).

Después de posar con los novios para no se cuantas fotos, pasamos al convite… que va por tandas. Los más rápidos son los primeros. A los 15 minutos pasaran recogiendo la hoja de platanera en la que te han servido y a la calle. Ahora entiendo como una boda en India es una media de 1000 personas. Así si se puede.

Entramos en el segundo turno, bien sentados por el hermano de la novia.

Una hoja de platanera, y van pasando, tienen como 5 salsas diferentes (el número de salsas va con la condición social que tengas, por ser extranjeros estamos en la más alta), un plátano, unos cuantos plátanos secos salados, una buena ración de arroz y otras dos salsas que van encima del arroz, se me olvidaba el pan, privilegiada de mi… tuve dos (que es como esas patatas fritas que llaman sin sal). Te llenan un vaso de agua caliente (hervida para evitar enfermedades). Y a eso de los 10 minutos pasan repartiendo el postre, en la misma hojita, si no has terminado con el arroz (nuestro caso), te lo sirven al lado. Lo mismo hay dos postres, pero también depende de tu condición social. Uno era como arroz con leche pero con fideos (demasiado arroz en las comidas), y el otro era como plátano cocido con azúcar de caña. Cinco minutos después estaban las mesas más que limpias, esperando al tercer turno.

Justo cuando salíamos de comer llegaban los novios… Es muy diferente este país.

¡Ah! El lunes la novia estaba en el colegio, eso de viaje de novios no va con ellos. Probablemente su marido haya vuelto a Dubai (que es donde se van la mayoría a trabajar).

India, un cúmulo de experiencias.

Del 270 al 275: del 2 al 7 de Septiembre

Ya estamos en Kerala, concretamente en una ciudad que se llama Kollam, que esta unos 80 kilómetros al norte de Trivandrum (que es la ciudad principal).Pero no estamos en una ciudad, sino que, a 12 kilómetros de Kollam hay un pueblecito que se llama Kumbalam… y los consiguientes pueblos de alrededor: Kundara, Chittumala, etc.
El colegio al que hemos venido no es ni mucho menos lo que nos esperábamos. No sé porque teníamos en mente un colegio pequeño que estuviera ayudando a la comunidad, enseñándoles inglés… no es que no sea así, si no que tienen a 450 niños en el principal, luego tienen como una guardería con otros 300. A parte tienen un centro de formación de profesores y un centro como de módulos de grado superior. En fin, que esto parece más un imperio que un proyecto de caridad.
Nosotros estamos sobretodo con los niños que están internos, que son unos 20 niños y niñas que viven en una especie de residencia durante 10 meses al año. Se supone que tienen que hablar inglés ya que todas la asignaturas son en inglés, pero como todos hablan “malayalam” (que es el idioma de Kerala) pues termina siendo más fácil comunicarse.

A parte de hacer deporte con ellos, de vigilarlos cuando los dos responsables no están (que es más a menudo de lo que quisiéramos), ayudarlos con los estudios y sacarlos de excursión los fines de semana. Cada uno tenemos un trabajo cuando ellos están en el colegio. Yo me voy en el autobús que recoge a los niños a las 7h de la mañana, me voy a la guardería a leerles en inglés y jugar con ellos (aunque ni ellos hablan inglés ni yo malayalam), me vuelvo a montar en el autobús a las 16h y sobre las 18h vuelvo. Jorge ha probado más cosas, recepcionista del director… que como las llamadas son el malayalam, pues sirve de poco. Y lo último es jardinero, que como tiene experiencia de Australia, pues ahí tienes. Y por supuesto profe de gimnasia, por las mañanas a las 7:30h y por las tardes de 17 a 18h.

¡Ah! Es que no habíamos comentado que los niños se levantan todos los días a las 5 de la mañana, menos los domingos que es a las 5:30h. Esta como podéis comprender no es una de las actividades que compartamos.

Seguimos adaptándonos, y con suerte seguiremos haciendo excursiones a los lagos de alrededor, que esta zona esta llena, son de agua salada porque estamos demasiado cerca del mar… que quieres que te diga, casi mejor.

Solo comentar las normas de vestimenta… las mujeres en India, no enseñan ni las piernas ni los hombros, el traje típico es el sari, que es una tela de 3 metros liada como un vestido, un corpiño, dejando parte de la barriga al aire. Así que como todo lo que yo tengo de verano son camisetas de tirantes voy vestida de invierno a 30ºC. Mientras que lo tradicional en los hombres es una camisa (elegancia ante todo) con una sábana que llega hasta el suelo, a modo de falda, que simplemente te lías como una toalla, eso si, la puedes subir hasta más allá de las rodillas, ¡ah! y si estas trabajando la camiseta de tirantes esta más que permitida. Es un poco de “marujas” cuando los ves andando con las dos puntas inferiores cogidas y terminan atándoselas a la cintura… En fin que no termino de entender como los hombres pueden vestir como les de la gana, y todo va bien, y la mujer tiene que ir tan tapada. Y lo incómodo que es el traje típico indio… yo no cambiare nada, eso ya lo sabemos, pero puedo comentarlo.

El mayor problema para los dos meses que nos quedan es la comida. Esta buena, y no demasiado picante. El problema es que tenemos arroz o pan en desayuno, comida y cena, y es de lo único que te ponen una buena porción. Lo demás son vegetales con salsas, o crema de coco con especias, nada de fruta y poca ensalada, que siempre va acompañada de yogurt, y por supuesto va todo frito, menos el arroz que se cuece. No esta malo, pero ahora entiendo las lorcillas que salen por todos los corpiños de las mujeres de India… dos meses!!! ¡Ah! Y sí, aquí se come con la mano derecha. No ofrezcas nada con la izquierda y no se te ocurra tocar la comida con ella. Es la mano de limpiarse después del baño. Así que la mano derecha se mete hasta el fondo… revolviendo el arroz con los vegetales o las salsas… vamos que en mi vida he manoseado tanto la comida como aquí. Y me sigue quedando cara de boba cada vez que una de las maestras de la guardería mete su mano en todos los platos de los niños revolviendo…

Lo de ir al baño es otra de las medidas que no hemos adoptado. Pero por supuesto aquí no es fácil encontrar papel higiénico… y lo de lavarse tampoco es tan descabellado, solo me surge la duda de ¿cómo se secan después de lavarse? Así que a ver si mañana que no será huelga general, podemos hacernos con más servilletas que se nos están acabando.

Día 260: 1 de Septiembre

Hombre, con lo que echábamos de menos esto de viajar por días en un medio de transporte… pues toma, dos días en tren de Delhi a Trivandrum (la ciudad principal de Kerala), unas 46 horas en tren, que por lo menos son coche cama… y te dan la comida. No mucho para elegir pero unas buenas cantidades.

Salimos el día 31 de Agosto de Delhi, a las 11h y llegamos a Trivandrum el 2 de Agosto a las 9:30h.

El primer día el tren no iba completo, así que tuvimos nuestro propio espacio, pero el segundo día… hasta media tarde que se fueron nuestros compañeros, tuvimos el vagón compartido. Aunque mucho mejor que cualquier autobús de Argentina (que eran de lo mejor). Lo peor la ronda de propinas… el camarero, el de las sábanas, el que limpia… una tradición en India.

El paisaje digno de ver… hemos llegado a la India más tropical, palmeras, agua, verde por todos lados. Creo que nos va a gustar Kerala. Cuando lleguemos claro.

Días 261 al 268: del 24 al31 de Agosto

Después de dos días sobreviviendo con 500 rupias, nos alegramos aun más de haber cogido el tour… gracias a ellos solucionamos los problemas con el banco. ¡¡¡Volvemos a poder sacar dinero!!!
Así que resuelto el problema, vamos a “disfrutar” de Delhi. Es la capital más abandonada y caótica que nunca hemos visto. Aquí en cualquier sitio estas en el centro, y estas en medio de una calle, a medio asfaltar, llena de tierra y rodeada de edificios a medio construir. Y como aquí todos los días hay un festival… nunca sabes si detrás de esa persiana hay un negocio o una casa, hay gente en todos lados, pero no demasiada, aunque el tráfico es horrible. Parece que aquí nadie sabe direcciones, así que siempre te paras en mitad de la calle e intentas llamar la atención de alguien a quien le puedas preguntar… estilo indio, me imagino. Y teniendo en cuenta que son 30 millones de personas en Delhi… no esta tan mal.
Lo normal es que la calle este asfaltada (aunque sea a retales), los arcenes sean de tierra, que es donde se acumula la basura, se utiliza de lavabo y donde se instalan los campamentos improvisados de la gente más pobre.

Encima, ahora con los Juegos de la antigua CommonWealth… tienen toda Delhi patas arriba intentando acabar los estadios y los hoteles a tiempo. En fin, caos, caos y más caos.

Sigo arrepintiéndome cada vez que cojo un transporte en India… esto de que en dos carriles se metan 5 coches, no cabe en mi cabeza y mira que he oído hasta la saciedad eso de “TODO ES POSIBLE EN INDIA”, pues eso es lo que me acojona, que todo puede pasar.

De momento no apetece demasiado salir a pasear, el polvo, el calor, el no saber donde estas (que aquí los planos te incluyen las dos calles adyacentes y ya). Ya me cansa esta versión de la India en la que todo el mundo te vende o te pide, no es lo que yo me esperaba, la verdad.

Claro que no todo el mundo es igual, o eso espero. Pero de momento aquí lo único que se hace es hablar de espiritualidad… nada de ver un lado espiritual. Te hablan de karma, te hablan de bondad de corazón, de que el dinero no importa… pero todo lo que les interesa a los que te hablan es eso es: tu dinero.

Por supuesto que no esperaba un país ideal, ya sabemos lo de las castas, las diferencias sociales, la pobreza y demás, pero también esperaba encontrar ese lado positivo, ese toque que hace que cambie la mentalidad de mucha gente. No, de momento ese aspecto no lo hemos visto.

Más follones con los bancos, así que nos quedamos unos días más en Delhi… bendito castigo. Un poco de turismo pero no me gusta nada esta ciudad.

Días 255 al 260: del 18 al 23 de Agosto

Las ciudades grandes en la India son intratables… cuesta trabajo salir y lidiar con ellas, con su tráfico, su polución y los reclamos de sus habitantes. No hay nada como un indio empeñado en que le hagas caso. Que no, que no te puedes ir sin saludarlo de vuelta o sin contestarle a lo que te pregunte, que siempre es en inglés (creo que venir aquí sin inglés es una bendición).
En fin, hemos disfrutado (según a cual de los dos nos lo preguntes) del paseo en elefante, para subir al impresionante castillo de Jaipur, y de un día de “compras” guiado por nuestro conductor, que nos ha llevado a una fabrica de tejidos, y a una de joyas (difícil hacerles entender que no podemos permitirnos comprar).

Y tras salir de Rajastan… TAJ MAHAL.

Es una maravilla, cuando vez la mezquita hecha de mármol, al fondo (aunque la mala suerte nos llevo en un día nublado), con las fuentes como las de la Alhambra, reflejándola haciendo un efecto espejo.

El siguiente día en Agra fue una aventura, solos, con nuestras cosas en una tienda de souvenirs. Cogimos un hombre con un bici-carro, que no podía con nosotros, que no leía inglés y no sabía donde íbamos (vamos como nosotros, que tampoco sabíamos donde íbamos, ni donde estábamos). Al final llegamos a tiempo para que nos llevaran a la estación a vivir nuestra primera experiencia en un tren indio.

Sinceramente me gusto menos la estación que el tren. Sobretodo cuando sentados en el suelo, con unas decenas de indios más, pasaba una de las ratas rozando nuestras mochilas. Y si solo hubiera pasado, bueno, se soporta. Pero esta rata se paraba, te miraba a los ojos… al menos no tenia los ojos rojos, eran tirando a negro azabache. Así que después de eso nuestras esperanzas en el tren eran casi nulas.

Pero no, el tren decente, tren-cama, en el que te podías tumbar, siempre y cuando tus compañeros indios de vagón terminaran de cenar. Sábanas limpias y manta incluida. Decente, y se duerme de maravilla cuando se callan los 5 que duermen contigo.

Destino: Varanasi (Benares). Esta ciudad si que me llego, el Ganges no decepciona. Aunque nuestra primer toma de contacto fue dura… Decidimos llegar al río andando para ver atardecer. Una hora y media después, con la luna brillando en lo alto, los ojos llenos del polvo de las calles petadas de gente, vacas, cabras, bicis, tuk-tuks, coches, autobuses, puestos ambulantes, con la cabeza loca de los pitidos. Tras preguntar a gente que no entendía inglés, llegamos a las orillas del Ghangs. Una ceremonia en honor a su madre (el río) y otra bronca porque no puedes lavarte los pies allí (eso si no eres indio, claro).

Menos mal que al día siguiente mejoro la cosa. Callejeando por las calles que llevan al Ganges, por donde bajan los cuerpos para ir al crematorio. Disfrutamos de un paseo en barca por el río, a precios indios, con ellos en la barca, contándonos un poco de historia de los palacios y templos que íbamos pasando. Una visita al crematorio, que se ha convertido en un negocio donde la donación se convierte en obligatoria y previo pago todo esta permitido.

Vamos aprendiendo a tratar al modo indio, con su misma moneda. Si quieres jugar conmigo, juguemos…

Otro viajecito en tren, y estamos de vuelta en Delhi.

Días 249 al 254: del 12 al 17 de Agosto


Esto de que los hoteles te manden al McDonalds cuando tienen la cocina cerrada solo se entiende en India. Claro, de camino te das cuenta que posiblemente no haya un sitio más fiable que una gran cadena americana para comer. Eso si, es toda una experiencia… sin cerdo, sin ternera, McDonalds se queda pollo en todas sus variedades, y aquí no se concibe comer una ensalada…
En fin, que seguimos de ruta, hemos pasado por Ranakpur, que realmente no tiene más que un templo (que recuerda a los de Angkor) y una especie de embalse, al que ellos llaman lago, que merece la pena ver, porque sigues en el desierto…
Y Udaipur, es una ciudad pequeña (para estar en India, claro). Con el segundo palacio real más grande de India, y el encanto del sitio es el lago que hay en el centro de la ciudad. Donde el rey se construyo su palacio de verano, sí, en el centro del lago. Un lugar para visitar, una parte antigua muy coqueta, con sus tiendas y no tanta gente como en las grandes ciudades de la zona. Aunque turistas sigue habiendo en todas las ciudades que visitamos. Lo malo de viajar en vacaciones.
Y la ruta sigue por Pushkar, ciudad sagrada por la veneración a no se que Dios indio (perdón, pero como hay tantos y a cada uno se le pide una cosa… perdemos la cuenta). Es una de las ciudades con más encanto de las que hemos visitado.
Esta tiene un algo artificial en el centro, lleno de agua sagrada (con un color a barro), con piscinas alrededor donde la gente se baña para purificarse con el agua sagrada. He tenido un par de regañinas por bajar a las piscinas con los zapatos… un sitio sagrado en India implica ir descalzo (pero es que las cagadas de las palomas te echan para atrás). Al ser ciudad sagrada no se vende carne, en ningún sitio, y no se vende alcohol (aunque preguntándole a los locales puedes conseguir una cerveza por 200 rupias, de la ciudad que hay a unos 3 km de Pushkar). En fin, ciudad sagrada en la India.

sábado, 14 de agosto de 2010

Días 244 al 248: del 7 al 11 de Agosto

Bueno, con la sensación de que de todo se aprende, e intentando disfrutar de India, nos embarcamos en las largas horas de viaje, por carreteras en mal estado, en mitad de lo que ellos llaman desierto, donde te cruzas a más turistas, camiones, autobuses llenos de indios que viajan hasta en el techo y animales, que se sitúan en mitad de la carretera como si fuera suya.

Conforme vamos avanzando: Bikares, Jaisalmer, Jodhpur… vamos conociendo más y más turistas, españoles, algunos franceses y alemanes, que si no siguen nuestra misma ruta es porque vienen en sentido contrario y hacen la ruta pero al revés.
La región de Rajastan era una de las zonas por las que pasaba la antigua ruta de la seda, y es tierra de Maharajaes, así que en cada ciudad hay un castillo, una fortaleza o algo reseñable por la que merece la pena haber hecho este tour.

Seguimos aprendiendo, cada día en India es una aventura. Aquí vivir del turista es un arte, y todo el mundo se saca sus propinas (que es algo que se pedirá después de cada acto, incluso si te piden que les saques una foto… y eso que en Europa son los fotógrafos los que cobran por hacerlo). Aquí la mayoría tiene un tío, primo o familiar que lleva una tienda, y que les da hasta un 50% de comisión si llegas a comprar algo, comisión que te cobran a ti. Siempre encuentran maneras de liarte… (coincidimos con todos los españoles que estos indios son únicos en “meterte en un pozo que no existe, ayudarte a salir de él comprándoles sus servicios, y hacerte sentir super agradecidos con ellos por la ayuda para salir de un pozo que sin ellos no existiría”… y lo peor es que de eso siempre te das cuenta cuando ya ha pasado todo, en fin una cultura diferente).
Las vacas por mitad de la calle es otro de los conceptos nuevos, vale que todo el mundo sabe lo de las vacas en India, pero de verlo a vivirlo, va un trecho. El tráfico se hace imposible, tanto en coche como andando, y andando tienes el riesgo de que te corneen si pasas demasiado cerca. Ahh!! Y las consiguientes heces, el olor y la dificultad que lleva esquivarlas cuando algún despistado ya le ha puesto el pie encima.
Eso mezclado con la pobreza y miseria que vas viendo por el camino, e incluso en las ciudades, que son un caos… o por lo menos a los occidentales nos lo parece.
Aunque también encontramos gente maja, indios que solo quieren hablar un rato contigo, ser amables y hacerte sentir bien. Como el dueño del “Alibaba” en la fortaleza de Jaisalmer, que nos hablo de una joyería donde el hermano del joyero nos enseño orgulloso los logros de sus padre, y el trabajo continuado de su hermano que graba en plata lo que le propongas, colgantes, anillos y demás, un hombre que tan solo ofrecía enseñar su trabajo, si compras bien y si no también.

En fin, doloridos por la cabalgata en camello en lo que ellos llaman desierto (que creo que es más verde que Murcia). Con la imagen de un niño que apenas hablaba inglés y al que le brillaban los ojos con tan solo ofrecerle la cámara para que te haga una foto, y que te ameniza el trayecto con canciones indias. Con todo eso y abiertos a nuevos “aprendizajes” seguimos nuestro tour por Rajastan, donde de momento no alcanzan las inundaciones de Pakistán.

Día 243: 6 de Agosto

Después de una experiencia como la de couchsurfing… llega India.
Y creo que el avión era solo un anticipo de lo que iba a venir.
Nos llevan al aeropuerto, facturamos, controles… a las 15:20 embarcando, vamos que parecía un vuelo normal. Sentados en el avión, nos cuentan, nos vuelven a contar, nos vuelven a contar, y así hasta que suben los de seguridad y empiezan a pedirnos las tarjetas de embarque.
En fin, dos horas después, nos hicieron bajar del avión, y entrar de uno en uno, ya que les faltaba un pasajero, es decir que alguien había facturado y no estaba dentro… si, así que por seguridad, despegamos casi 3 horas después de lo previsto.
Llegamos a India sobre las 22h, sin hotel y sin idea de lo que podemos esperar de India. Bueno, cojamos un taxi, siempre nos ha funcionado. Pero esta vez el que nos había alquilado el taxi se viene con nosotros en él. Como no es la primera vez que nos pasa, que te cobran el taxi y aprovechan el viaje tampoco nos sorprendió. Empezó a hablarnos de que había un festival en India que atraía a muchos turistas, y que no nos sería fácil encontrar hostal, ya que estaba todo lleno. Nos dejo como por casualidad en una agencia de viajes que nos podía ayudar… y no sabemos ni como acabamos en un coche camino de Rajastan, en un tour de 21 días por el que hemos pagado lo que no tenemos…
Bueno, que a lo hecho… pues disfrutemos del día ¿no?, después de sacarnos el sentimiento de manipulados, comemos en el hotel que nos dicen que no nos preocupemos que eso se cobra a la salida… nos llevan a ver una pequeña ciudad: Manawa, con un guía que nos aseguran que es baratísimo. La ciudad pequeña, poco que ver y el guía… bueno, como persona tendrá pase, no lo conozco, pero como guía… sin comentarios. Nos cobro como 8 veces lo que nos habían dicho. Encima nuestro conductor nos dejó que volviéramos andando. Y esta mañana al salir nos cobran el doble de lo que nos dijeron ayer por la comida, porque es por persona!!!
Vamos que más pardillo no se puede ser, y estamos luchando en India por recuperar lo que creíamos, que tras 8 meses de viaje, ya habíamos conseguido… no dejarnos timar.